En la era digital actual, las redes sociales se han convertido en una parte omnipresente de nuestras vidas, especialmente para las generaciones más jóvenes. En “Respira”, entendemos la importancia de analizar cómo estas plataformas, y en particular la búsqueda de los “me gusta” o “likes”, pueden influir en la salud mental.
Psicólogos y expertos en tecnología han advertido que el uso frecuente y continuado de las redes sociales puede derivar en una adicción. De hecho, un estudio de la Chicago Booth School of Business (2012) señaló que las redes sociales poseen una capacidad adictiva incluso mayor que el tabaco, debido a su fácil acceso y gratuidad. Pero, ¿cómo afecta esto específicamente a la Generación Z?
La Adicción al “Like”: Una Realidad Neurológica
La adicción, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es una enfermedad cerebral que afecta la neurotransmisión y las interacciones dentro de la estructura de nuestro cerebro. Al igual que otras adicciones, el uso de redes sociales puede llevar a una dependencia psicológica y emocional. (Siendo una necesidad excesiva de cariño, afecto y atención de otra persona, incluso, por encima de nuestras necesidades básicas)
Cuando recibimos un “like” o un comentario positivo en nuestras publicaciones, se activan los centros de recompensa en el cerebro, liberando dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la satisfacción. Este flujo constante de recompensas químicas es similar al que producen los juegos de azar o incluso algunas drogas, creando un ciclo que impulsa a los usuarios a seguir buscando esa gratificación.
Hábitos y percepciones de la generación Z en redes sociales
Un estudio de campo realizado por Davinia Martín Critikián y Marta Medina Núñez (2021), basado en una muestra de 500 jóvenes españoles de 18 a 26 años (correspondientes a la Generación Z), revela hallazgos significativos sobre sus hábitos:
- Tiempo de uso: La Generación Z dedica, en promedio, más de tres horas diarias a las redes sociales. Son conscientes de este tiempo, aunque puede haber pequeñas discrepancias entre lo que creen y lo que sus dispositivos registran.
- Plataformas favoritas: Instagram es la plataforma a la que consideran dedicar más tiempo, seguida de WhatsApp y YouTube. TikTok se posiciona en cuarto lugar. Tienden a ser usuarios pasivos, observando más las publicaciones de otros que compartiendo contenido propio.
- La Búsqueda de interacción: Un 69% de los encuestados afirma sentir curiosidad por saber quién ha dado “like” a su publicación. Además, un 62% suele tener las notificaciones activas para estar al tanto de posibles interacciones, y un 16% las necesita “siempre”. Esta necesidad de respuesta rápida se alinea con la característica de la Generación Z de ser más ansiosa y curiosa.
Existe una paradoja interesante: el 80% de los jóvenes niega modificar el contenido que publican estratégicamente para conseguir más “likes”. Sin embargo, muchos de ellos dan “likes” no por gusto genuino, sino por amistad, familia (247 de 500), compasión o para “caer bien” (55 de 500). Esto refuerza la idea de una “economía de la atención” donde se busca popularidad y aceptación, incluso si eso implica mostrar una realidad distorsionada o fingir ser algo que no se es.
¿Qué podemos hacer en “Respira”?
La buena noticia es que, si bien las nuevas tecnologías pueden generar dependencia, estas adicciones pueden ser detectadas y combatidas. Es crucial:
- Fomentar el sentido común: Priorizar que los jóvenes publiquen lo que realmente les gusta, sin sentirse obligados por la repercusión o el número de “likes”.
- Trabajar la autoestima: Entender que la necesidad constante de “likes” a menudo es un síntoma de baja autoestima. Es fundamental ayudar a nuestros jóvenes a aumentar su autovaloración para romper las “cadenas mentales y emocionales” de esta dependencia.
- Promover un uso consciente: Aunque el cerebro muestra plasticidad y se adapta a los nuevos métodos de aprendizaje que ofrecen las redes, el uso excesivo puede disminuir la capacidad de concentración y atención. Es vital encontrar un equilibrio.
- Apoyo familiar y profesional: La detección temprana es clave. La colaboración de amigos y familiares es muy importante tanto en la detección como en el tratamiento y seguimiento. Si sospechas que un ser querido está experimentando una adicción o dependencia, buscar ayuda profesional es el primer paso.
En “Respira”, estamos comprometidos a ofrecer herramientas y apoyo para navegar este complejo panorama digital, ayudando a la Generación Z a construir una relación más saludable y consciente con las redes sociales para preservar su bienestar mental.
Referencias bibliográficas:
Martín Critikián, D. y Medina Núñez, M. (2021). Redes sociales y la adicción al like de la generación z. Revista de Comunicación y Salud, 11, 55-76.
Orange. (2018). Guía sobre el uso responsable de la tecnología en el entorno familiar. Orange.
American Psychiatric Association (2013). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5. Médica Panamericana.

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